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Terra
La Coctelera

Friki de la semana 24/01/2007

A pesar de haber tenido este espacio abandonado por tanto tiempo, aquí estamos otra vez.
Porque lo importante no es la constancia, sino el recuerdo. Y si se olvida que una vez uno empezó un blog o empezó un libro, jamás podrá continuar con ello. Pero si se recuerda, siempre queda la esperanza de retomar.

Y que mejor manera de retomar que inaugurando una nueva sección (gracias, Mariam, por reirte conmigo en esto).

"El friki de la semana"
El chico que toca "La Flaca" mejor que nadie...


http://www.youtube.com/watch?v=D5nfwHYRJJU&NR=1

Fugazmente

Angie...

ain´t not time to say goodbye?

Ella. En el coche.

Bajó rapidamente las escaleras y se quedó pensativa por un instante. "¿Cuánto tiempo llevo haciendo las cosas aprisa y corriendo?" Pero se dio cuenta de que tampoco tenía tiempo para pensar en eso y continuó su camino.

Mientras salía por la puerta del portal echó un rápido vistazo de reconocimiento en busca de su coche. Apenas hacía unos minutos que lo había aparcado y ya no recordaba donde se encontraba.
"Puede que sea hipocondriaca", se decía a menudo, pues se notaba graves faltas de memoria que se sumaban a su rodilla y a su claustrofobia inventada. Tendía a elevarlo todo a la enésima potencia y eso mataba su pequeña cabeza.

Una vez montada en el coche pensó en poner música, cosa que no llegó a hacer pues su mente se lo impidió de una forma sutil.

Recordaba el mensaje en el contestador de Dani y no podía entender como lo hacía para salirse siempre con la suya.
"No soy nada dura, no me pongo en mi sitio"
.
Pero a pesar de que lo pensaba, nada podía hacer. Habían entrado en una espiral sin sentido que más bien parecía un cuento de Stephen King. Nunca sabía lo que podía suceder.

Nunca.

Sólo que en cualquier momento la pesadilla volvería.

Se encaminaba hacia el lugar de siempre, donde Dani debería llevar esperándola ya un rato largo. Pero aunque él esperaba, ella no tenía prisa por llegar.

Se tomaba ese tramo como un momento de reflexión. Debía decidir que hacer si no quería seguir toda la vida igual. Debía decidir rápido hasta donde estaba dispuesta a hipotecar su vida por alguien a quien no quería.

"Pero sí le quiero... a mi modo".

Pero también sabía que a veces los modos no son suficientes.

Y mucho menos, necesarios.

Lo que se ve por ahí...

Llevo un tiempo dándome cuenta de que la mayoría de la gente hace las cosas... y no se queda tranquila hasta que alguien más se lo reconoce. O se da cuenta de ello, o se entera.
Da igual que se entere porque le grites al oido que has hecho un blog, o que se entere porque hay un enlace en tu messenger remitiendo a la gente a tu fotolog, o cualquier cosa semejante.
Nadie está contento si no tiene la aprobación del resto de la gente.
Aunque esa aprobación se resuma a un 'tío, ¡que guapo!" o a un 'hola y nos vemos'. Cuantas más entradas vean en su espacio, mejor pa'l pecho (de ellos, no el mío).
Por eso me apena que la gente no cree sus espacios para sí mismos sino buscando esa aprobación en los demás, ese "buen trabajo" que hace que se te salgan las sonrisas.
Hay ciertas cosas que deberían ser para uno mismo, porque cuando empiezas a pensar en los demás, te 'alienizas' y ya no escribes para tí y sobre lo que tú piensas sino para los demás y para que los demás piensen bien sobre tí.
Al menos es esa la impresión que se desprende de muchas personas.
Otras, por supuesto, son diferentes al escribir para los demás, pues intentan extender su sabiduría (que hay mucha y muy buena) o simplemente sus idioteces (que hay más y son mejores). Y eso, señoras y señores, es digno de aplauso.
Pero no tendrán mi aplauso los que cuentan cuantas entradas tienen en los comentarios, ni los que comentan al resto de usuarios para crearse una familia/blog.
Esos, simplemente me apenan. Porque aún no se han desprendido de las miradas de los otros. Y porque necesitan que les observen para poder hacer algo en esta vida...

Por eso me gustan más los animales y me apeno cuando no encuentro a mi gata. Menos mal que la casa es grande y los rincones donde esconderse muchos....
pero siempre acaba apareciendo.

La rabia ahoga

Rabia. Sí. Eso es lo que siento y así es como se llama.
Tengo rabia cuando las cosas dan un giro de 180 grados y ni se asemejan
a lo que deberían ser.
Tengo rabia cuando las cosas ocurren y no puedes hacer nada por controlarlas.
Rabia por las cosas inútiles e idiotas. Rabia por las injusticias y las estúpidas normas a acatar.
Y esta rabia me viene de lo más sencillo, de lo más banal que le puede ocurrir a un estudiante en épocas de examenes. Un suspenso.
Pero cuando el suspenso en la asignatura te lo tienes que comer teniendo el trabajo final y el examen final aprobados de sobra, eso no gusta.
Eso da rabia, porque es injusto e incomprensible.
¿Acaso en Septiembre me habré derrimido de mis faltas a clase y me aprobarán por ello? ¿No harán sino examinarme exactamente de lo mismo que ahora he aprobado?
¿Y a que precio?
En vez de una licenciatura ahora y una búsqueda intensiva de trabajo y una futura beca a examinarme de la plaza en junio, ahora me espera todo un año tonto, inútil, agónico, para examinarme de una asignatura por redención.
Todo esto es estúpido.
Y no puedo evitar que me cause rabia.

* Cacahuetes en invierno *

" Me gustaría a mí saber, si es posible, quien se come los garbanzos de las bolsas de frutos secos. Y aún es más... ¿de dónde los sacan? Menudo relleno más majo se han buscado los fabricantes... "

"Propositando"

Primer lunes tras las vacaciones de Navidad.
Ahora sí que se amontona todo.

Y seguimos dejándolo correr, creyendo siempre que mañana será un buen día para solucionar las cosas.
Ciegos ante el no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Hasta que todo ese no hacer nada se materializa en ansiedad y caes.
Afortunadamente, aún no hemos caído, y nos mantenemos en pie bastante bien. Hasta que uno se queja por no haber conseguido un curso, y te miras las caras y te das cuenta de que no hay un trabajo fijo, ni una carrera terminada. Y te hacen pensar en hipotecas mientras que nosotros sólo pensamos en viajes.
La vida cambia mucho por pequeñas decisiones, bien movidas por uno mismo o aconsejadas por ajenos.

Hoy también me hablaban de un brote psicótico. Por la marihuana.
A ver... el cannabis puede inducir psicosis por su acción sobre los
receptores de los cannabinoideos en el cerebro. Estos receptores, hablando coloquialmente, se encuentran dispersos por todo el cerebro. La marihuana hace que reaccionen provocándose una especie de cortocircuito. De ahí a la psicosis.
Puede llegar un día en que te montes una fiesta tú sólo en el lavabo de un bar creyendo que estás dando un concierto. Por los cannabinoideos esos... Así que sí, la marihuana tampoco es mano de santo.
Lástima.

Y así suma y sigue. Al final te quedan las partidas al Trivial o al Poli y al Ladrón, con las cartas claro, que no está la cosa para bromas con la policía tampoco.

Y hablo de ésto porque parece ser que toca periodo de reflexión al empezar el año. Que está muy bien y todo eso, pero en nada mejora nunca mi situación anual.
Pero como es costumbre, hagámoslo que no duele.
Y me he dado cuenta de que hay cosas que nunca cambian, como el tono de tu voz cuando te escuchas a tí mismo (por dentro).

O que esa misma voz cambie tanto cuando la escuchan los demás...